Stablecoins: Crece su uso en el mundo frente a la inestabilidad y el impuesto a las remesas

La inestabilidad en los mercados y las nuevas cargas fiscales sobre el dinero que cruza fronteras están empujando a millones de mexicanos en Estados Unidos a usar las stablecoins.
Estas monedas digitales son distintas a las demás, ya que no están ancladas al sentimiento de la comunidad ni al valor del Bitcoin hoy, sino que están en paridad con el dólar norteamericano. A continuación, sus implicancias para el mercado cripto y los usos que los usuarios mexicanos les están dando.
Los dólares digitales, usados para el intercambio transfronterizo
Las stablecoins ofrecen la estabilidad del dólar con la velocidad y el bajo costo de la tecnología blockchain. Esa promesa se está cumpliendo, y los flujos transfronterizos son el escenario donde mejor se aprecia.
El sistema tradicional de envío de dinero entre países lleva décadas funcionando sobre la misma infraestructura. Intermediarios bancarios, comisiones elevadas, tiempos de procesamiento de varios días y horarios bancarios que no siempre coinciden con las necesidades del remitente.
Las stablecoins eliminan buena parte de esas fricciones. Una transferencia en USDT o USDC puede completarse en segundos, con disponibilidad en cualquier horario y tarifas que habitualmente se sitúan por debajo del 1% del monto enviado.
Para las comunidades migrantes de América Latina, que dependen del envío de remesas para el mantenimiento de la familia, estas comisiones bajas e instantáneas representan una ventaja difícil de ignorar.
¿Cuál es el alcance del impuesto a las remesas?
El 1 de enero de 2026, entró en vigor la llamada One Big Beautiful Bill, que afecta principalmente a quienes no utilizan cuentas bancarias ni tarjetas para realizar sus envíos.
Las remesas enviadas desde Estados Unidos en efectivo, money orders y cheques de caja están desde principios de año sujetas a un impuesto del 1% sobre el monto total. Sin embargo, la ley establece una exención para las remesas que se originen desde una cuenta bancaria o desde una tarjeta de débito o crédito emitida en Estados Unidos.
Esto significa que una parte mayoritaria de los migrantes mexicanos, que se calcula en torno al 84%, podría evitar el cargo.
Sin embargo, el impacto no es uniforme en toda la región. Los migrantes centroamericanos presentan niveles de bancarización considerablemente más bajos (el 65% en el caso de Honduras, el 72% en Guatemala y el 74% en El Salvador). Estos colectivos sentirán el impacto de la nueva medida plenamente y por ese motivo ya están pensando alternativas de transferencia.
3.000 millones de dólares entre 2026 y 2034
Las estimaciones del Comité Conjunto de Tributación del Congreso de Estados Unidos sitúan la recaudación potencial de este impuesto en cerca de 10.000 millones de dólares entre 2026 y 2034, de los cuales los mexicanos podrían asumir alrededor de 3.000 millones en ese mismo periodo de nueve años.
Sin embargo, las remesas a México ya venían acusando una tendencia negativa antes de la entrada en vigor del impuesto: en noviembre de 2025 cayeron un 5,7% interanual, encadenando ocho meses consecutivos a la baja, con una contracción media del 7% entre abril y noviembre de ese año.
El flujo total de 2025 se cerró en torno a los 61.700 millones de dólares, un 4,7% menos que el año anterior, configurando un escenario de incertidumbre respecto a las transferencias que se producen desde el país del norte.
Queda claro que cualquier herramienta que permita reducir el costo de los envíos o sortear las nuevas cargas fiscales adquiere un valor estratégico para las familias receptoras.
Una capitalización de mercado de más del 50%
Pero no son solamente los migrantes los que están aprovechando la paridad y estabilidad de estas monedas digitales.
Los datos de las últimas semanas confirman que la adopción de stablecoins se ha consolidado a escala global. El volumen de transacciones procesadas en stablecoins ha superado al de Visa, y su capitalización de mercado ha crecido más de un 50% en el último año.
Richard Teng, co-CEO de Binance, lo resume con precisión: "El sistema financiero global todavía funciona sobre raíles obsoletos, donde las transferencias transfronterizas pueden ser lentas y costosas. Las stablecoins ofrecen una alternativa mejor, construida sobre blockchain, que permite transferencias casi instantáneas a una fracción del costo. Con comisiones que habitualmente se sitúan muy por debajo del 1%, más valor permanece en manos de los usuarios en lugar de ser absorbido por intermediarios."
Ese diferencial de costo es especialmente relevante en el contexto del nuevo impuesto a las remesas. Si el canal tradicional en efectivo ya implicaba comisiones que podían multiplicar varias veces el costo de una transferencia bancaria, la combinación de esas comisiones con el nuevo gravamen del 1% hace que la ecuación sea aún más favorable para quienes optan por los dólares digitales.
La tendencia indica que las stablecoins están dejando de ser una herramienta de nicho solamente usada por los especialistas en finanzas, para convertirse en infraestructura financiera de uso cotidiano.